La asociación Unidad Estudiantil afronta el próximo Claustro con la responsabilidad que conlleva ser la asociación estudiantil mayoritaria. UnE pedirá al rector de la Universidad de Salamanca que defienda con firmeza el mantenimiento de las titulaciones que no cumplen el criterio numérico promovido por la Junta de Castilla y León. Asimismo, UnE solicitará información a José Ramón Alonso sobre la situación actual y los acuerdos de la Comisión Académica del Consejo de Universidades de Castilla y León en torno a esta cuestión.
Por otro lado, UnE lamenta que el máximo órgano de representación de la Comunidad Universitaria se reúna sin la suspensión de la actividad docente. Además de los perjuicios académicos que sufren los representantes, con medidas como esta se desincentiva la participación y se desprestigia el funcionamiento democrático de la Institución. En este sentido, también sería deseable que aumentara el número de sesiones del Claustro, ya que en este curso académico únicamente se va reunir dos veces.
Además, los claustrales de UnE presentarán una auténtica batería de propuestas en defensa de los derechos de los estudiantes y sobre los valores y principios que debe representar la Universidad de Salamanca. Entre otros temas, UnE insistirá en el deber que tiene la Universidad de Salamanca de contribuir a la recuperación de la memoria histórica. El gran logro que supuso la retirada del Doctorado Honoris Causa al dictador Franco, impulsado por Unidad Estudiantil, no ha de constituir un hecho aislado, y la Universidad debe retirar sus símbolos franquistas tal y como obliga la coloquialmente llamada “Ley de memoria histórica”.
En palabras de Miguel Ángel Andrés, portavoz de UnE, “este Claustro es una oportunidad muy importante para trasladar a la Comunidad Universitaria los problemas e inquietudes que tenemos los estudiantes. Por eso defenderemos nuestras ideas y propuestas con actitud constructiva, pero también siendo muy contundentes en asuntos tan trascendentes como el mantenimiento de las titulaciones”.







El 8 de mayo de 1954 la Universidad de Salamanca invistió como Doctor Honoris Causa a D. Francisco Franco Bahamonde en el marco de un país que carecía de libertad y democracia. Desde una Universidad moderna, abierta y democrática del siglo XXI, no se pueden reescribir las difíciles circunstancias históricas que condujeron a la concesión de la mencionada distinción bajo condiciones de extrema coacción.